El álbum debuta con puntuaciones altas y buenas críticas, pero, ¿por qué?

Con una puntuación de 100/100 en Metacritic, trece idiomas y una mezcla de flamenco, música clásica y otros géneros, la ROSALÍA ha hecho de LUX el lanzamiento del año antes de terminar este 2025, ya sea por la calidad musical que la artista le ha regalado al mundo con este álbum, por la creativa técnica de marketing o por la intensa estética visual. A menos de un día de ser liberado, el cuarto disco de la española ya cuenta con buenas críticas en todos lados.
LUX figura como el cuarto álbum de la cantante catalana ROSALÍA, una celebridad que se ha caracterizado por su expresividad musical dentro de lo experimental, creando una mezcla entre lo viejo o lo clásico con lo nuevo e irruptor. Es precisamente este conjunto de cosas que le da vida al álbum que explora la feminidad, la divinidad y tabúes dentro de la sociedad, como el sexo y la muerte, a través de poesía.
El álbum cuenta con quince melodías distintas que se entrelazan para crear una atmósfera cautivadora y embriagante, que muchos usuarios en internet han nombrado como “tocar el cielo”. La primera de todas, “Sexo, Violencia y Llantas”, comienza con la frase “¿Quién pudiera vivir entre los dos?, primero amar el mundo y luego amar a Dios” acompañada de piano e instrumentos de cuerda que evocan divinidad, abriendo paso a su planteamiento sobre la redención.
“Reliquia” es algo más movido que mezcla la música clásica barroca con elementos de la música electrónica, y hace referencia a varias ciudades del mundo; es una balada bastante sentimental que habla del amor y de entregar sinceramente el corazón. En “Divinize” es cuando comienza a incluir el uso de otros idiomas, pues toda la canción está cantada en catalán e inglés, y se siente más cercana al new jersey club por las constantes percusiones en el coro, pero se mezclan con instrumentos de cuerdas que traen al pasado de vuelta.
“Porcelana” está en español, latín, japonés e inglés, y cuenta con los adlibs de Frank Ocean, con rap de la ROSALÍA y es una de las más experimentales en cuanto a la combinación de ritmos. “Mio Cristo Piange Diamanti” es una ópera, donde la artista con su ya conocida tesitura soprana canta en italiano sobre la riqueza como una especie de consagración espiritual, aunque por otro lado esta pieza evoca también al renacimiento, pues parece colocar, como la mayor parte del álbum, al ser humano o, mejor dicho, al ser amado a la par de Dios, digno de ser igual de alabado.
Les sigue “Berghain” con Björk y Yves Tumor, la única que actualmente cuenta con video musical y la que fue también el pre relase del álbum. La canción entrelaza lo místico con el deseo carnal y transmite una cierta desesperación por significar algo para el otro, para aquél que se ha llevado el corazón. Bastante drama que se desarrolla sobre una pieza clásica con algo más futurista y techno. Y su acompañante inmediato, “La Perla” Ft. Yahritza Y Su Esencia, fue la catalogada como la mejor canción de todo el disco por artistas invitados a las listening parties del mismo, y con razón: es bastante emotiva, nostálgica y un poco dolorosa, pero también parece una risa sutil hacia ese dolor. El ritmo inicial parece algo cercano a lo ranchero, pero luego se convierte en una melodía que parece sacada de cuentos de hadas con toques medievales.
“Mundo Nuevo” es un momento de respiro con vocales de flamenco pero sobre música instrumental dramática. La onda de flamenco continúa con “De Madrugá”, que combina el español con el ruso sobre los taconeos, palmas y guitarras que se combinan con violines dramáticos. “Dios Es Un Stalker” no se refiere realmente a la figura divina masculina a la que la religiosidad nos tiene acostumbrados, sino a ella misma como una diosa omnipotente que por amor “detrás de ti voy, yo que siempre espero que vengan a mí, no me gusta hacer intervención divina pero a mi baby yo lo voy a stalkear para poderlo enamorar”.
La lista sigue con “La Yugular”, una pista que entrelaza al flamenco con influencias árabes, cuyo idioma también se encuentra en la letra, y que funciona para cantarle al dolor con dulzura, pues encuentra un punto medio entre el corazón, el cerebro y la voz: la yugular. La balada “Saugvinon Blanc” no se refiere específicamente al licor, sino de nuevo a la persona amada, a lo mucho que alguien puede rendirse por otro, dejar atrás su pasado que bien pudo ser doloroso, y estar preparados para una nueva vida “dorada”.
Y “La Rumba del Perdón” regresa al escucha a la onda flamenca. La voz de ROSALÍA en conjunto con las de Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz cantan una oda a la redención, al perdón luego de una o mil traiciones; la verdadera pregunta que despierta esta canción es cuánto se está dispuesto a perdonarle a la persona amada. Con “Memória”, una melodía minimalista que se complementa con la voz de Carminho y que está en su mayoría en portugués, la española le canta a los recuerdos y a la nostalgia, al deseo de nunca olvidar ni ser olvidada.
Por último, “Magnolias” funge como despedida, tanto del álbum como de la vida y de los seres queridos y no tan amados. Las magnolias son un signo de pureza y renovación, que se conjuntan con el símbolo de la muerte como una trascendencia no sólo del plano terrenal al espiritual, sino de una transmutación mental y quasi divina, esto acompañado de coros e instrumentos que evocan a la música litúrgica, le convierte en el cierre perfecto para este disco que apostó bastante alto y alcanzó la meta.
LUX es más que un álbum: es arte de punta a punta. Es madurez, libertad, feminismo, divinidad, lo que marca la tendencia de ROSALÍA de hacer música completamente conceptual. ¿Cuál fue tu canción favorita de la lista?






